Jan 11 / Guest Blogger Series

Eva, mira esta hoja de palma. Está a un 50%.

by Gustavo Lopez

Ya pasó la locura de las fiestas decembrinas. Atrás quedaron los mares de gente inundando los centros comerciales, las listas de regalos, los abrazos y los buenos deseos para darle paso a un año 2012 con bolsillos vacíos y gente temerosa de recibir los extractos bancarios de sus tarjetas de crédito.

Qué felicidad.

Ponerse el sombrero de Santa o del Niño Dios acarrea un derroche de felicidad sin prejuiciosos especialmente cuando las rebajas caen como copos de nieve y el consumismo nos coge de la mano y nos susurra en el oído, “mira esa chaqueta… está al 50%. Cómprala o te arrepentirás”. Son tentaciones muy inusuales para el hispano porque en países Latinoamericanos las rebajas son ínfimas o simplemente inexistentes y es un fenómeno aprovechado al máximo por la máquina de marketing que son los Estados Unidos.

Mis padres están de visita y a pesar de venir con frencuencia a Miami, como buen turista no dejan de pegarse la pasadita por los centros comerciales. En vista que no conocían al Aventura Mall y al no tener algo programado el 25 de diciembre, escuché las palabras ya vaticinadas como cual profecía de los Mayas: “¿por qué no vamos al Aventura Mall?”

Llegamos por la mañana y con gran sorpresa dimos vueltas por más de 20 minutos tratando de encontrar en dónde estacionar. Al entrar, vimos que al igual que la Serpiente tentando a Eva, miles de personas embistieron el Aventura Mall el 25 de diciembre atraídos por las rebajas. ¿Acaso no compraron todo Miami antes de Navidad?

Entiendo que más del 50% de personas son turistas los cuales vienen mental y finacieramente preparados para quemar dinero y posiblemente, comprar una maleta adicional en vista que lo comprado no cabe en el equipaje con que llegaron.

Pero a diferencia del turista, también está el hispano ya institucionalizado en los Estados Unidos y atraído por el sagaz marketing de rebajas que logran olvidar la mentalidad latina del ahorro y la de si no se tiene, no se compra. Punto. Este patrón es otra forma de cómo el hispano se ha ido entremezclado en la vida estadounidense donde todo se tiene, pero al mismo tiempo, nada se tiene porque todo se instala en una vida paralela donde las deudas rigen en un nivel dictarorial gracias a las irrisibles facilidades de financiamiento y absurdos descuentos difíciles de obviar.

Este, como lo han dicho varios economistas, es el problema nacional patrocinado por la mayoría de la población estadounidense que con el afán de tocar o tan siquiera rozar el sueño americano, viven en un círculo vicioso de gastos y compras sin importar las situación personal y cerrando los ojos frente a la situación económica mundial.

“Pero esa chaqueta me queda espectacular… qué va, es un tarjetazo no más. Igual la pago en 3 meses”.

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